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El museo tiene como uno de sus objetivos, proteger los restos de esta antigua industria productora de sal, que era trabajada por los antiguos habitantes de Fuerteventura, incluso antes de la conquista de la isla. Estas salinas tienen la característica que para llenar las piscinas con agua del mar, no necesitan molinos o complejos canales para trasportar el agua, las piscinas se llenan de agua cuando la marea sube. El proceso para obtener la sal es muy simple, una vez llenada la piscina, se espera a que la sal se vaya depositando en el fondo de la piscina y el sol evaporare el agua, luego de varias semanas el sol ha evaporado toda el agua y en el fondo se encuentra la sal que luego es recogida.
El Museo de La Sal es un centro cultural, que muestra una perspectiva general de la cultura que se generó alrededor de la producción de sal en Fuerteventura.
En este centro cultural se fusionan, la tradición etnográfica creada en torno a la producción y uso de la sal, con un hábitat característico, el cual es el espacio de vida, nidificación y suministro de alimento para un gran número de microorganismos y aves migratorias.
Un paseo por este centro nos permite aproximarnos a las distintas manifestaciones culturales creadas por los pueblos para obtener este producto, y a las conductas desarrolladas por las distintas especies animales presentes en las Salinas, que hacen de este su ambiente permanente o transitorio.
El Museo de Sal ofrece dos recorridos uno interior y otro exterior.
El recorrido interior, está estructurado en las siguientes partes, Localización, formación e historia de la sal, Los ecosistemas salinos, La cultura y aplicaciones de la sal, Las salinas de las islas Canarias, Las salinas del Carmen.
En el recorrido exterior se aprecia el paisaje arquitectónico característico de las salinas y el proceso de producción de la sal. Un paisaje único, donde convergen la tierra y el mar.
Un dato importante para quienes visitan el Museo de la Sal, es que estas salinas aun siguen produciendo sal, pero es una producción muy pequeña, sólo para el consumo en Fuerteventura y para quienes visitan el museo que la compran como souvenir.
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